Nadie se puede hacer a la idea de la emoción que sentí cuando estuve eligiendo la colección de otoño de este año. Incauta de mi, esperaba encontrar como los últimos seis años, marrón, negro, gris y morado.
Pero muy al contrario, quedé encantada cruzando pasillos llenos de colores otoñales y a la vez alegres y dinámicos.
Por una lado unos cálidos mostaza y caldera, perfectos para básicos como el chocolate o el negro, con complementos en los mismos tonos y bisutería en oro viejo y bronce.... Los bolsos y zapatos en mostaza le dan a un simple jean un toque de distinción.
En el lado de los fríos, el verde y azul, en casi todas sus tonalidades; pero destaca sin poder hacerle sombra ningún otro color el verde botella, para combinar en infinidad de formas, con jeans , con beig, con mostaza, con negro, con gris, ...
Los fulares toman gran relevancia este otoño, pues además de la gran aceptación que ya tienen, los vestidos, los blusones y demás tejidos son casi todos lisos, así que los pañuelos son de un esplendor indescriptible, de esos que ves y no dejas de pensar en ellos hasta que no los tienes en el cuello, vamos indispensables.